Norma que debiera ser de obligado cumplimiento

Norma que debiera ser de obligado cumplimiento para todos
Para facilitar la organización de vehículos y saber a quienes hay que esperar en Mompía o en cualquier otro lugar de reunión de salida, se ruega muy encarecidamente enviar un mensaje bien al móvil, o bien al correo electrónico de Alberto o quien dirija la salida, indicando quiénes van a ir a la marcha, lo más tarde el viernes al mediodía, si es posible.

CALENDARIO DE MARCHAS 2014

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martes, 3 de marzo de 2020

Ascensión al Monte Perdido desde la pradera de Ordesa

Los pasados días 21, 22 y 23 de Febrero, J.R., Wues y yo, nos fuimos hasta el valle de Ordesa con la intención de ascender hasta la cumbre del Monte Perdido haciendo dos noches en el refugio de Goríz. En un principio nos iba a acompañar también Jose, y de hecho, fue el quien nos propuso esta actividad y estas fechas, pero un imprevisto contratiempo hizo que al final le fuera imposible acompañarnos, con gran pesar por su parte y por la nuestra.
Salida de Santander a las 6 de la mañana para llegar a la pradera de Ordesa hacia las 12,30, tras habernos tomado unas cañitas de cerveza antes de meternos en faena.

A la 1 del mediodía, nos hacemos la foto de salida y nos disponemos a iniciar la subida hasta el refugio de Goríz en donde pasaremos la noche antes de afronta la ascensión al Monte Perdido.

En este primer tramo del camino ya encontramos nieve, que al recibir pocos rayos de sol y al estar muy pisado, nos lo encontramos totalmente helado, por lo que tenemos que ir pisando con sumo cuidad, no es cuestión de calzarse ya los crampones.

El monte que cubre la parte baja del valle esta formado por unos árboles de gran porte que contribuye a incrementar la grandiosidad del paraje en que nos encontramos.  

A eso de las 2 en un tramo del camino limpio de nieve y en donde nos da un poco el sol, nos paramos a comer un poco para a continuación seguir con nuestra ascensión. Poco después nos volvemos a encontrar con la nieve y en las rocas que forman el camino con estos carámbanos que nos recuerdan que aún estamos en invierno. 

Llegamos a las llamadas Gradas de Soaso, una serie de pequeñas cascadas que embellecen el lugar y donde no puede faltar la serie de fotos para inmortalizar el momento.



Dejamos atrás las cascadas y pronto entramos en el gran circo donde se cierra el valle de Ordesa y donde damos vista ya a la montaña que queremos conquistar.

Dejando atrás el valle.

Al final del valle, a la izquierda del camino, nos encontramos con la famosa cascada llamada Cola de Caballo, otra parada obligatoria para hacer más fotos.

Tras lo cual, nos disponemos a salir de este profundo valle superando una vertical pared que se encuentra equipada con unas cadenas y con unas clavijas que facilitan su ascensión, algo más complicado en el descenso, sobre todo cuando se lleva a la espalda una pesada mochila.


Cuando dejamos atrás este episodio, tenemos una impresionante vista del valle y del circo que forman el valle de Ordesa.


La Cola de Caballo queda ya muy abajo.

El sol se oculta tras los farallones que caen de la Punta Tobacor. Hasta el día siguiente ya no nos volvería a alumbrar.


El tramo desde que se superan las clavijas hasta llegar el refugio, se hace muy largo y como hasta no estar muy cerca de el no se le tiene a la vista, se hace eterna la llegada.

El valle poco a poco se va sumiendo en las sombras.

Por encima de donde se supone esta el refugio, vemos las cumbres de tres importantes tresmiles, al fondo el Taillón, a su derecha el Casco, en medio de los cuales se encuentra la Brecha de Rolando, y a la derecha de la foto, la Torre de Marboré.

Por fin, pasadas las 6,30, llegamos al refugio, justo con tiempo para sentarnos a cenar. El refugio fue para mi una agradable sorpresa, ya que la experiencia de la única vez que me había quedado en el hace ya 13 años, no había sido muy gratificante, no así esta vez, ya que tanto el trato recibido como el ambiente fueron mucho mas acogedores.

A las 6,30 de la mañana comienza el movimiento de las 8 personas que hemos dormido en la habitación. Pasadas las 7 bajamos a desayunar, y a las 8 nos ponemos en marcha para intentar llegar a la cumbre del Monte Perdido situada a 3.348 m. de altitud.

La nieve esta en unas inmejorables condiciones para progresar por ella con los crampones. En esta primera parte, me cuesta mucho coger el "ritmo". No así Wues que enseguida pone tierra de por medio y pese a la amplitud del terreno le perdemos de vista.

J.R. va un poco por delante de mi y me saca esta bonita foto con las paredes de Ordesa como fondo.

El valle de Ordesa y la Punta Tobacor, cumbre de 2.779 m.

Poco a poco nos vamos acercando hacia el pie del Cilindro, donde se encuentra el lago helado, y donde se inicia la última parte de la ascensión del Perdido, haciendo un giro de 90 grados en dirección Este.

Dos que nos preceden llegando a un collado antes de llegar al lago.

Sobre nuestras cabezas y a nuestra derecha, ya vemos unos tramos de la famosa Escupidera por donde vemos progresar a dos montañeros que nos preceden.

Aquí la parte final de la Escupidera, donde se aprecia muy bien lo que te espera si tienes un resbalón en esa zona.

Cuando llego a la zona del lago helado, Wues y J.R. me están esperando para acometer la parte final y mas complicada de la ascensión. 

Subimos por la arista que nos lleva a la Escupidera con una buena huella y la nieve lo suficientemente dura para pisar con seguridad y sin peligro de resbalar.


Llegando a la zona de la Escupidera.

J.R. subiendo por la arista con el Cilindro de Marboré al fondo y a sus pies el lago helado totalmente cubierto de nieve.

El tramo de la Escupidera, que si la nieve no esta muy helada, no tiene mas peligro que el superar una ladera bastante inclinada, eso si, sabiendo que no se puede tener un tropiezo por la caída que tenemos a nuestra derecha.

Llegamos al collado que antecede a la cima donde nos cruzamos con un par de chicas compañeras de habitación y dos chicos que las acompañan que ya están iniciando el descenso.

J.R. les hace alguna foto y después nosotros afrontamos el tramo final, muy bonito y ya sin ningún peligro.

Yo llegando a la cumbre. Las vistas en todas direcciones, espectaculares.

Wues hace rato que nos está esperando y comenzamos con las fotos de cumbre.

El valle de Ordesa 1.600 m. por debajo nuestro.

Hacia el este, vemos el pico de Añisclo situado a la derecha del Perdido.

Hacia el sureste el impresionante cañón de Añisclo.

Hacia el oeste el Cilindro de Marboré, situado a la izquierda del Perdido.

En la lejanía, también hacia el oeste el Vignemale, que tuve la suerte de pisar su cumbre en el verano del 2018.

El Taillón, que también hice en el invierno del 2008.

Tras un buen rato admirando la maravilla que nos rodea, iniciamos el descenso para llegar a la zona del lago helado y comer ya en zona tranquila.

Unas fotos bajando por la arista después de haber dejado atrás la Escupidera.



Comemos al sol con la satisfacción  de la cumbre conseguida y a continuación iniciamos el descenso hacia el refugio. El termómetro que llevo fuera de la mochila marca 23 grados. El calor en los tramos que no corre aire es insoportable.


Pasadas las 4 de la tarde llegamos al refugio. Unas cervecitas y a relajarnos hasta la hora de la cena.

Al día siguiente domingo toca volver a casa. Habíamos hablado de hacer la Punta Tobacor que nos habían dicho lleva unas cuatro horas ida y vuelta, para después iniciar el descenso hasta la pradera de Ordesa en donde tenemos el coche. J.R. con muy buen criterio nos quita la idea aduciendo que el descenso hasta el coche es largo y luego nos queda todo el regreso por carretera hasta Santander, así que un poco antes de la 9 de la mañana, salimos del refugio e iniciamos el descenso hacia el valle de Ordesa. La Punta Tobacor la dejamos pendiente para otra ocasión. Yo me voy con ganas de no tardar mucho en regresar. 

Decimos adiós al Casco y a la Torre de Marboré.

Llegamos a la parte que se encuentra sin nieve y nos quitamos los crampones para descender el paso de las clavijas.


Aquí en plena faena. Con mucho cuidadin que la mochila tira para afuera. Algunos somos un poco torpes en este terreno.

Llegamos al fondo del valle y ya solo nos queda descender disfrutando del magnífico día que también tenemos hoy. Como es domingo y hace buen día, nos cruzamos con una multitud de gente que sube por el valle arriba. Como en muchos tramos hay nieve muy dura que pone muy difícil el caminar, vemos algunas imprudencias y a bastantes que con buen criterio, optan por darse la vuelta.

Sin mas novedad llegamos a la furgoneta de J.R. que nos devolverá a nuestro punto de partida, a donde llegamos hacia las 8,30 de la tarde con la satisfacción de lo conseguido en estos tres magníficos días de montaña que hemos vivido.

Un vídeo para completar el reportaje. ¡HASTA LA PRÓXIMA!